viernes, 9 de diciembre de 2011

El principio

imagínate...

Tu eras periodista y me buscabas sin saber que me encontrarías, querías hacer un reportaje sobre género y ella te habló de alguien que podía ayudarte.

Era más del mediodía cuando recibí la llamada del profesor, yo me encontraba en pleno viaje alucinógeno  y no entendía muy bien de que me hablaba, pero acordamos vernos a las 17:00 en su oficina.

Aún un poco mareado tomé el automóvil y conduje hasta la Facultad

Llegaste más de media hora tarde y tuve que aguantar al profesor, él me explico de que se trataba: responder unas simples preguntas a un diario local.  Me mantenía calmado.

Cuando te vi entrar me pareciste familiar. Aun seguía bajo los efectos de la droga cuando iniciamos la entrevista, pero no era eso lo que me puso nervioso, fue tu presencia.

Terminamos, me  tomaste algunas fotos y me diste tu dirección de correo y tu numero de celular.

Después recordé que fuimos a la misma preparatoria, en aquel entonces me parecías atractivo, pero eras dos años mayor que yo.

Dime que te parece un buen comienzo para una historia de amor y te llamaré....








martes, 6 de diciembre de 2011

Los abrazos rotos



He formado una hipótesis del abrazo aquel que me dio ese día en la cantina. Lo cierto es que si me pareció extraño ese día, después al recordar el inusual acto me siguió causando confusión. No puedo decir que conozco su vida pasada, no sé por lo que ha tenido que atravesar, sólo su corazón sabrá los goces y penas que ha padecido… pero ese abrazo que me dio, se me afiguro roto. Aunque siempre tiene una sonrisa en el rosto e ilumina con su presencia el lugar en el que está presente, no puedo dejar de notar a veces en su mirada un dejo de melancolía y tristeza. Asumo que esto sucede cuando Ud. piensa que nadie la observa. Es en ese instante, cuando se sume en la neblina de sus recuerdos,  que sale esa eterna mirada triste, pero a la vez tan llena de esperanza.

El por qué fui yo el destinatario de su abrazo roto puede explicarse de varias maneras. Puede ser porque era el único hombre conocido que había en el lugar. Pero hay otra razón que me parece a mí más poderosa y por lo tanto más factible. Yo también soy dueño de los abrazos rotos. Será que nuestros abrazos parciales se reconocieron, y al ver a una persona de su misma condición trataron de buscar consuelo.  Entonces fue por afinidad ese abrazo, porque encontró en mi persona a alguien similar. Dinero llama dinero, amor llama amor, carencia llama carencia.



¿Por qué abrazos rotos? Porque nos hace falta algo, o alguien, para que sean completos. Y pesar de que emprendemos la búsqueda , a veces desesperada, no logramos encontrar esa pieza faltante que complete nuestro abrazo. Será porque ese cachito se lo dimos a alguien de nuestro pasado, alguien que no podemos olvidar y al buscarlo en otras personas, en otras noches, en otras camas, otros lugares… solo se refuerza la idea de que es esa persona de nuestro pasado quien lo posee. Sin embargo la esperanza de sus ojos de la que hable sigue viva.