Hace 17 días se cumplieron dos años desde que empecé a publicar en este espacio. Pero como no soy una persona de fechas, esto paso inadvertido por mi, hasta el día de antier que decidí re-leer un poco del blog. Lo bueno de tener un blog, además de "conocer" gente ( y va entre comillas porque es poca a la que en realidad conoces en persona) es el hecho de tener aquí un registro al cual recurrir, saber por lo que pasabas hace un año o dos, los sentimientos, las situaciones, lo que pensabas.
Me puse a leer, y leí desde mis principios de enamoramiento con Niki, hasta que nos separamos. Leí sobre las salidas con amigos a los que ahora frecuento poco, sobre el fallecimiento de mi abuelo, cuando tenía planeado irme a vivir a la sultana del norte, sobre mis viajes, sobre depresiones intermitentes y amores esporádicos Algunos escritos que me encantan, otros que leídos a través de los años me parecen malos y mal hechos.
Siento que he dejado en cada letra un vivo registro de quien fui y en lo que me estoy transformando. Pero lo cierto es que hace poco me vino a la mente la idea de matar a Didier, asesinarlo vilmente y sin remordimiento, no avisarle ni darle tiempo para que se despidiera, simplemente terminar con él y ser yo quien tomara su lugar: escribir bajo mi verdadero nombre. Sin embargo creo que mi relación con Didi, va más alla de ser un solo nombre con el que firmo mis escritos. Es más que un amigo imaginario, es una parte de mí, algo de lo cual no me puedo separar.
Como he dicho antes, desde niño imaginaba a un personaje a mi lado, recorriendo la calles de mi ciudad, acompañándome de camino a la escuela, y junto a mis viajes. Recuerdo ir en carro y ver brincar por los techos de las casas a mi amigo, no recuerdo su forma, tamaño ni color, pero recuerdo que era muy ligero de pies, pues corría rápido y saltaba de techo en techo. Recurría a él cuando me sentía solo, ahora que después de tanto tiempo le he nombrado, sigue siendo el mismo personaje veloz y ligero con alma de niño. La diferencia es que ahora tiene voz y puede escribir en este blog.

Didier es mi imaginación, mis fantasías, mi inspiración, mi percepción del mundo, mis letras...
y aunque tal vez algún día publique bajo mi nombre, él vivirá en mí.