Nunca he compartido cama por mucho tiempo, nunca mas de una semana, a veces solo una noche. Ni de niño lo hacía, compartía cuarto con mi hermano, pero dormíamos en camas separadas.
Lo que no me gusta de dormir junto a ti, es que al día siguiente te extraño demasiado. La cama parece mas grande y mi cuerpo mas susceptible de cualquier ataque. Me dan mas ganas de ti, de tus abrazos, de tus besos, tu calor.
Contigo disfruto dormir abrazados, hasta que uses mi brazo de almohada, no me importa si babeas, si amaneces despeinado, pero no sé si lo soportaría toda una vida.
Hacía mucho que no tenía un “a la mañana siguiente” por eso
me gustó tanto. Porque como me gusta hacerle a la “pretty woman” y desaparecer dejando
una cama vacía antes de que amanezca, hacía mucho que no despertaba con alguien
a mi lado. Hacía mucho que no desayunaba besos y abrazos, que no escuchaba un “quédate
un rato más”.
Había olvidado lo rico que es retozar en la cama mientras el
sol se cuela por la ventana. Acurrucarse, estirarse, envolverse y desenvolverse
a tu lado. Mirarte. Explorar tu cuerpo, ahora de manera diferente a la noche
pasada. Tratar de memorizar con mi tacto tu boca. Decir "buenos días cariño". Verme
reflejado en tus ojos.
Platicar de tonterías. Sentir los vellitos de tus piernas que se entrelazan con las mías. Hablar bajito, como contando un secreto, para que nadie descubra que somos felices y nos quieran arrebatar ese momento. Escondernos bajo las sábanas. Querer que la vida sea así: una eterna mañana de domingo en cama a tu lado. Que el momento nunca termine. Dejar en aquella cama nuestros aromas mezclados.
Hablar sobre tus días y los míos, chismorrear, debatir, pero nunca dejando de querernos. Hacerte cosiquillas en la barriga, caminar con mis dedos sobre tu pecho. Abrazarte tan fuerte, con ganas de fundirnos. Besarte tanto, para no tener en mi boca otro sabor que no sea el tuyo.
Pero las obligaciones llegan y nos separamos. En la semana no nos volvemos a ver y tiempo después nos ignoramos. Pasas a mi lado y nos lanzamos un escueto saludo. Podemos vivir el uno sin el otro (uno más que el otro). Dejamos atrás una estela de camas deshechas, de noches en vela... hasta que se vuelva a presentar la oportunidad de deshacer mas camas, hasta que te de la oportunidad de deshacer mi corazón.


