jueves, 29 de diciembre de 2011

Mis últimos días, los últimos días del año...

Yo pensaba no escribir hasta año nuevo, pero me dio este picor en los dedos que no calman las notas en el celular, ni los "tweets", ni los "estados" en el Facebook, ni los garabatos en mi cuaderno. Y aquí vuelvo a la pantalla, ahora la vista pasa de pantalla a pantalla, del celular al televisor, del televisor a la computadora, de la computadora al ipad, del ipad al nook. Poco tiempo queda para ver a las personas a la cara, a los árboles en los parques, a las hojas amarillentas del libro de segunda mano.

Hay mucho que contar pero tal vez nada sea relevante, sexo ocasional, un amor que se marchito apenas iba germinando; el Niki que ya es parte fantasma, parte memoria, parte molestia, parte amor, parte constante;el último viaje, una navidad con los gringos; amigos nuevos; reencuentros, proyectos futuros; la misma desidia de siempre.

A Miska lo conocí en una fiesta de ambiente a la que fui por invitación de Elisa. Le conocí después de haber "fajado"* con otro chico. Me atrajo su cara bonita, sus tratos algo amanerados y aniñados. Pero todo se fue al carajo o lo mandé yo. Después de salir un par de veces me aburrí, o tuve miedo, o me di cuenta que no era lo que quería, o todo junto. Al comienzo fue lindo, yo me sentía jovial y admirado, él no es mucho más chico que yo, apenas un año. Pero en nuestras pláticas el preguntaba cosas, yo le respondía y miraba su mirada atenta tratando de captar cada palabra y entenderla. Me sentía como un señor mayor que cuenta cosas a su sobrino, o un viejo de 40 que sale con una chica de diecitantos y la instruye en la vida.

Pero era más alto que yo y eso no me gusto, tal vez puede verse como algo vano pero así yo no me sentía seguro en el papel de protector que adquirí desde el primer momento. Es muy amanerado y llama mucho la atención. Yo no soy muy recatado ni me considero gris, pero en ciertas cuestiones prefiero pasar desapercibido. Debo admitir que me inquietaba salir con él, temía que me agredieran física o verbalmente, que algún amigo de la familia, familiar o conocido me vieran con él y fueran corriendo a dar el chisme a mi casa. Puede pensarse que soy homofóbico, y que poco hago para luchar contra este mal, lo cierto es que mi intimidad me importa mucho y prefiero tenerlo todo en privacidad.

En mi alejamiento también influyo el hecho de que él iba demasiado en serio. No me malinterpreten, si bien es cierto que disfruto mi puteria, también quisiera tener un novio, alguien a quien mandarle mensajes a las 6 de la tarde sin razón alguna; en quien pensar cuando escuche una canción en la radio; un par de brazos, oídos y labios a quien recurrir. Pero a veces puede ser un error creer que todos son "the one", yo sé que en definitiva Miska no era para mi. Puedo dar un montón de razones más de porque eso no iba, y otro montón más de "pros" pero eso termino antes de empezar.

Los encuentros y reencuentros fueron con Minerva y Mati. Minerva es compañera de la Facultad, mayor en años que yo, menor en el grado que cursa. La trate en el viaje a Puebla, pero en Toluca intimamos mucho, la primera noche de viaje hablamos de amores, fantasmas, borracheras, amigos, estudios, su vida y la mía. Me estoy llevando muy bien con ella, platicamos a gusto y bebemos vino tinto. Me ha dado de leer mucho, lo cual me hace sospechar que: o me quiere volver loco, o es parte de su plan de instrucción para que escriba mejor. En este Diciembre he leído "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera, "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago y "El arte de amar" de Erich Fromm. Tengo en la mesita junto a la cama "Anna Karénina" y "La náusea" en espera de ser leídos. Era cuestión de conocernos para no dejarnos ir.

El reencuentro fue con Mati, mi primer amor, después de tantos meses vino a la casa, fuimos a casa de Luisa y allí se dieron más reencuentros, con ella, el Pato, Elisa y Wendy. Tuvimos tres días seguidos de fiesta en casa de Luisa que vive con el papá que trabaja fuera y siempre esta sola. La pasé muy bien son mi bandita de la Prepa pero al tercer día estaba hastiado. Soy inconstante yo lo sé, pero me sorprendió que cuando Mati se quedó en la casa a dormir y mientras hablaba y fumaba, hablaba y fumaba (yerba por supuesto) lo único en lo que yo atinaba a pensar, tan aturdido por la droga y el sueño, era en como había podido querer tanto a ese chico. Ahora su pensamiento me parecía absurdo y retrograda, me tenía aburrido y yo no podía corregirlo o tratar de dialogar porque estaba muy cansado.

Es raro, aun estoy un poco contrariado, les amo, pase momentos inolvidables con ellos, esos tres días de fiesta la pase realmente bien, pero al final terminaron aburriéndome. Y no es que me crea la gran mierda con intelecto e ideas supra desarrolladas que los superan por mucho. Será que algo en mi cerebro (orgánico e ideas) no funciona bien, y desprecio a quien me quiere (cómo el caso de Miska) o que andamos (ando) en ondas muy diferentes, o que me aburro con prontitud de lo mismo. Sin embargo el amor y agradecimiento a todos ellos esta presente. La solución que encuentro es no verlos tanto para no cansarme pronto.

Nicolás, el Niki (bonito nombre escogí para mi tormento) es la misma historia, el mismo ir y venir, tan vaivén que ya me da pereza contarlo, los planes no los digo por miedo a que se "ceben", mejor en cuanto vayan saliendo los voy comentando, pues algunos aun son ideas locas en mi cabeza. Hasta aquí mis últimos días, hasta aquí mi año...








* El termino "fajar" es el equivalente a "tranzar" es decir manosear, sobar. Un acercamiento erótico sin llegar a la penetración. El único sinónimo que encontré fue "manosear" pero me pareció grotesco, si alguien sabe de otro modo menos grotesco y vulgar de decirlo por favor hagámelo saber.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El principio

imagínate...

Tu eras periodista y me buscabas sin saber que me encontrarías, querías hacer un reportaje sobre género y ella te habló de alguien que podía ayudarte.

Era más del mediodía cuando recibí la llamada del profesor, yo me encontraba en pleno viaje alucinógeno  y no entendía muy bien de que me hablaba, pero acordamos vernos a las 17:00 en su oficina.

Aún un poco mareado tomé el automóvil y conduje hasta la Facultad

Llegaste más de media hora tarde y tuve que aguantar al profesor, él me explico de que se trataba: responder unas simples preguntas a un diario local.  Me mantenía calmado.

Cuando te vi entrar me pareciste familiar. Aun seguía bajo los efectos de la droga cuando iniciamos la entrevista, pero no era eso lo que me puso nervioso, fue tu presencia.

Terminamos, me  tomaste algunas fotos y me diste tu dirección de correo y tu numero de celular.

Después recordé que fuimos a la misma preparatoria, en aquel entonces me parecías atractivo, pero eras dos años mayor que yo.

Dime que te parece un buen comienzo para una historia de amor y te llamaré....







martes, 6 de diciembre de 2011

Los abrazos rotos



He formado una hipótesis del abrazo aquel que me dio ese día en la cantina. Lo cierto es que si me pareció extraño ese día, después al recordar el inusual acto me siguió causando confusión. No puedo decir que conozco su vida pasada, no sé por lo que ha tenido que atravesar, sólo su corazón sabrá los goces y penas que ha padecido… pero ese abrazo que me dio, se me afiguro roto. Aunque siempre tiene una sonrisa en el rosto e ilumina con su presencia el lugar en el que está presente, no puedo dejar de notar a veces en su mirada un dejo de melancolía y tristeza. Asumo que esto sucede cuando Ud. piensa que nadie la observa. Es en ese instante, cuando se sume en la neblina de sus recuerdos,  que sale esa eterna mirada triste, pero a la vez tan llena de esperanza.

El por qué fui yo el destinatario de su abrazo roto puede explicarse de varias maneras. Puede ser porque era el único hombre conocido que había en el lugar. Pero hay otra razón que me parece a mí más poderosa y por lo tanto más factible. Yo también soy dueño de los abrazos rotos. Será que nuestros abrazos parciales se reconocieron, y al ver a una persona de su misma condición trataron de buscar consuelo.  Entonces fue por afinidad ese abrazo, porque encontró en mi persona a alguien similar. Dinero llama dinero, amor llama amor, carencia llama carencia.


¿Por qué abrazos rotos? Porque nos hace falta algo, o alguien, para que sean completos. Y pesar de que emprendemos la búsqueda , a veces desesperada, no logramos encontrar esa pieza faltante que complete nuestro abrazo. Será porque ese cachito se lo dimos a alguien de nuestro pasado, alguien que no podemos olvidar y al buscarlo en otras personas, en otras noches, en otras camas, otros lugares… solo se refuerza la idea de que es esa persona de nuestro pasado quien lo posee. Sin embargo la esperanza de sus ojos de la que hable sigue viva.