martes, 29 de enero de 2013

Monday night

Llegó oliendo a humo de cigarro y alcohol en lunes. Ella lo cuestiona, él estúpidamente lo niega todo. Y ella lo deja en paz se aleja hacia su habitación pero sabe que eso no ha terminado. Él cree haber ganado la batalla, baja a la cocina a prepararse algo mientras silba una canción. Ella no da por terminada la guerra y lo vuelve a enfrentar, le dice que le recortara el dinero para que no tome, que ni para el instituto le dará. Él ya no lo niega, sólo calla y se marcha. Ella después me dice a mi que no puede creer como él puede hacer eso, que no esta bien.

Yo pienso que no tengo nada que decir, ¿Cómo voy a ponerme moralino si en mis tiempos fui peor? y tal vez aun no pueda dar consejos, hablar de mi experiencia o decir que ya aprendí de eso, porque "mis tiempos" no fueron hace mucho y aun no sé que decir. Tomar entre semana, saltarme clases, no ir a la facultad, fumar yerba, tabaco y tomar otras drogas. No tengo nada que decir a su contra ni a su favor. Lo cierto es que ella no se daba cuenta cuando yo lo hacia, ¿estaba siendo condescendiente conmigo? ¿o yo era más astuto? No lo sé.

Pero me pregunto, y si algún día tengo hijos y llegan alcoholizados el lunes por la tarde, ¿qué les diré?. Probablemente "mis tiempos" hayan pasado hace mucho y sepa como hablar con ellos. De lo que casi estoy seguro es de que a mis hijos no les será tan fácil engañarme, pues el camino que recorren ya lo he vivido.

Por cierto hablando de ella, justamente creo que tiene una forma muy especial de decir las cosas, nunca dice lo que uno esperaría oír, es dura y fría, aunque no sé si certera, sin duda es algo que debería tratar con el terapeuta.

viernes, 25 de enero de 2013

Terapia

Me pregunto que hubiera pasado si no estuviera en terapia psicológica desde hace casi un año. No sé si escribiría más, me doy cuenta que desde que empece el blog la cantidad de entradas decrece a casi la mitad del año anterior. Tal vez seguiría confundido, definitivamente muchas cosas me confunden pero tal vez seguiría en esa adolescencia que sigo sin dejar ir del todo. ¿Habría terminado la carrera y hubiera brindado con los amigos, como lo hice? o ¿la habría dejado en  un receso indefinido? A lo mejor para estas fechas ya tendría una ulcera gástrica enorme y muchos kilos de más. Tal vez seguiría sin pareja como hasta ahora, o puede que tendría un novio que me hiciera tan infeliz como feliz. Puede que en esa vida que no sucedió terminara sucumbiendo a los ansiolíticos, y continuara escribiendo textos finos cargados de pasión y amargura. Que descuidara más mi imagen y mi cuerpo no sería cosa rara. Y si se me trepara lo nihilista más de lo común puede que terminara odiando a todos más de lo que ya lo hago. Los amigos no serían tan importantes y seguiría enclaustrado en mi cuarto con los libros y las películas online sin tener la oportunidad de vagar por toda la casa. Tendría la mirada extraviada en la nada, escurriéndose por el cielo limpio de nubes. Tal vez me angustiaría tanto el verlo con su nuevo amigo besarse enfrente de mi que terminaría corriendo en busca de un baño para vomitar. El engaño descubierto vía Internet hubiera terminado con mi fe en la humanidad. Soñaría despierto y como un sonámbulo recorrería las calles para no despertar y enfrentarme a la vida. Y me sentiría mal logrado al no tener dinero para comprar ropa cara. La muerte me hubiera tomado por sorpresa y hoy sentiría ese hueco que, si no sabe como taparse, forma un agujero negro que traga todo lo que hay a su alcance. La soledad se sentiría más y por eso inventaría más tragedias.    Temería más a la vida de lo que ya lo hago. Seguiría frustrado contra el sistema pero encausaría esa frustración de la manera incorrecta y terminaría dedicando mi vida a una batalla épica e interminable y por lo tanto sin ganadores, en vez de las pequeñas batallas que emprendo día con día y que me hacen sentir glorioso.