miércoles, 4 de junio de 2014

Aquella noche de verano

Era tan dulce, que si cuando hacíamos el amor dejábamos la ropa regada por el suelo, los asqueles inmediatamente atacaban. No se si era el olor de su sudor que era delicado; o el hecho de que su piel fuera tan blanca que parecía terrón de azúcar. Recuerdo su cuerpo desnudo entre las sábanas: su cuerpo de adolescente, su ombligo (pozo caliente); sus vellos púbicos negros, que contrastaban hermosamente contra su piel, y en los cuales me gustaba enredar mis dedos. Las piernas largas que yo recorría dando besos hasta sus pies de feos dedos. Pero en aquel entonces yo lo amaba, y creía que tanta dulzura atraía a los asqueles que invadían su ropa; cuando él se vestía en medio de la oscuridad le llenaban de picaduras todo el cuerpo, provocando erupciones enrojecidas en toda su blancura, las cuales yo curaba con besos y bálsamos.





7 comentarios:

  1. A veces no acertamos en las personas con las cuales compartir la vida pero si te hizo pasar un grato revolcón lo demás quedára olvidado, ese momento no.
    Saludos desde Tenerife-Canarias-España, la malquerida me ha traido hasta aquí y vengo para quedarme, si me lo permites.
    Besos de gofio.

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    1. Claro que puedes quedarte, eres bienvenida a casa. En cuanto pueda me echare una vuelta por tu blog. Saludos

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  2. No sé si muy romántico o muy sexual, pero sí muy bueno. Creo q has plamado lo que en tu ser debia plasmar... aunque él, al final, no merecía ninguna de esas palabras.

    Saludos

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    1. Creo que es sexual, todo dejo de romanticismo lo mate con las líneas finales. Saludos

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    1. Así es, querdia Malque, es un nahuatlismo para denominar a las hormiquitas, acá en el pays de la Laguna, las hormigas grandes son hormigas, y las hormigas chiquitas no existen porque se llaman asqueles. Saludos

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simplemente gracias por comentar