Yo decidí participar y le envié el texto que re-posteo a continuación, y el cual el blogero peruano tuvo a bien en publicar. Hoy Damian cuenta con otra colaboración
http://todosobredamian.blogspot.com/2011/09/diferente-no-es-malo.html
Un caluroso saludo hasta Perú, querido Damian.
Y sin más publicidad, aquí esta el texto
La otra homofobia.
Hay una forma de homofobia que es menos visible, es casi
imperceptible pero no por eso menos dañino. No consiste en golpes, insultos o
prohibiciones; no se te denigra, ni se te expone por el hecho de ser gay. No es
física, ni psicológica. Es más bien parecida al efecto de una gota que cae
sobre la piedra, poco a poco se daña y ni cuenta te das.
No sé si pase muy a menudo, pero tengo la sensación de que sí.
Dicha muestra de homofobia es tan imperceptible, tan fina y delicada, que puede
pasar inadvertida, muchas veces quien la ejerce ni siquiera se da cuenta de sus
actos.
Dicha forma de homofobia puede venir de quien menos lo
espera, de quien más te quiere: padres, amigos o nosotros mismos. Es la
homofobia de los comentarios cotidianos, pero no los comentarios que hablan de
chistes sobre gays, ni los que les critican. Son los comentarios que pueden
aparentar mostrar piedad por ti, por el hecho de ser gay.
Porque no tendrás hijos, porque los gays no son felices, porque todos son promiscuos, porque por ser gay se te cerraran muchas puertas, porque no te podrás casar, porque no, no podrás hacer muchas cosas… Es un poco parecido al caso de las personas con capacidades diferentes, muchas personas les dan trato especial porque los “pobrecillos” no pueden, y al final terminan tragándose el cuento.
Así muchos de nosotros podemos volvernos discapacitados
mentales. Muchos ven la homosexualidad como un problema, una falla. “sería
perfecto si no fuera gay”, estoy seguro muchos padres deben pensarlo, muchas
chicas celosas, muchos chicos celosos. El problema es cuando te lo crees,
cuando piensas que no eres apto para adoptar, para casarte, para ser feliz.
¿Por qué no ver en lo que algunos llaman defectos, tu mayor
fortaleza? Claro que se presentaran problemas, sufrirás discriminación, malos
tratos y de apodos peyorativos. Pero ¿por qué no luchar por cambiar tu entorno?
No me refiero a ser activista, ni ir a la marcha, ni lucir una pulsera con la
bandera del arcoíris. Hablo de tratar de cambiar tú alrededor, hacer comprender
a las personas con las que tratas, que eres una persona igual y tan capacitada
como ellas mismas.
Como en el discurso de género, no se trata de igualdad, sino
de equidad. Buscar el tener acceso a lo que como personas nos corresponde, sin
importar sexo, edad, raza, religión, ni orientación sexual. No se trata de ir
pregonando tu sexualidad, aunque siempre es válido, sino de integrarnos al
mundo. Distinguirnos, si se quiere, pero sobre todo ser equitativos. No te
limites a ti mismo, no seas el productor de tu propia homofobia.











